MATERIALES Y RECURSOS DIDÁCTICOS
PARA LA ENSEÑANZA DE LAS MATEMÁTICAS
La
calidad de la enseñanza en general, y de las Matemáticas en particular, exige
introducir diversos materiales y otros recursos tratando de que la clase sea
más receptiva, práctica, manipulativa y amena. Es demasiado frecuente en la
enseñanza de las Matemáticas la transmisión de conceptos a modo de recta.
Parece que todo el mundo tenga una única idea en la cabeza: aprobar un examen.
Esto no ronda únicamente en la mente de los alumnos, sino en la de muchos
profesores y en la del propio sistema. No debería ser así. El pensamiento
matemático no se trasplanta de un individuo a otro, sino que cada uno lo tiene
que ir construyendo a partir de su propia experiencia. La enseñanza de las
Matemáticas ha de entenderse como un proceso a largo plazo.
La
metodología que se sigue es la siguiente: El primer día se les indica qué se
pretende, cómo se quiere que discurra la clase, de qué forma se va a
desarrollar, qué se espera de cada alumno y de la clase en general, y cómo van
a ser evaluados. Es imprescindible que desde el comienzo dejemos sentado que
nos guía ese principio básico de cualquier planteamiento humano: tener siempre
presente a dónde queremos llegar y, en consecuencia, saber por dónde queremos
ir. Se quieren abordar las Matemáticas desde un punto de vista diferente. Lo
ideal es crear un ambiente en que cada persona haga cosas que le gusten, pues
lo que se hace gustando se hace mucho mejor. Así, a lo largo del curso, se les
van mostrando una serie de materiales (unos conocidos y otros no), y se va
explicando cómo se utilizan en el campo de las Matemáticas. Esto se hace
poniendo esos materiales siempre en manos de los alumnos para que ellos los
manipulen y los den uso. Se trata de sacarles el máximo partido con un objetivo
claro: conocerlos, dominarlos e investigar con ellos y, sobre todo, ir
deduciendo el porqué de esos razonamientos. Aún más, deberán ponerse en la mente
de sus futuros alumnos, descubrir cómo ellos lo entenderían, reflexionar sobre
si les sería más fácil aprender las Matemáticas con ellos, y de qué modo les
afectaría.
La
organización de la clase es siempre por grupos, intentando con ello mostrar las
posibilidades de ese modo de trabajo. En
primer lugar, cada grupo tiene que exponer un tema conocido, pero tienen que
decidir qué tema tratar y cómo hacerlo en el tiempo de que disponen. Es decir,
tienen que organizar su propia clase poniendo en práctica todo lo aprendido
hasta entonces. Deben poner en marcha su imaginación. De su resultado se verá
si el método utilizado es o no válido. Se tendrá en cuenta la claridad, la
animación de la clase y la originalidad. Naturalmente se les propone una amplia
gama de temas con abundante bibliografía, pero
eso no tiene que ser estricto. Posteriormente, presentarán por escrito el
trabajo expuesto con el fin de que sean capaces de organizar y escribir todo lo
que han preparado y aprendido. Y tendrán que confeccionar un material, que
estará relacionado o no con lo anterior. Para esto se debe buscar la eficiencia
del programa, es decir, buscar el menor costo en materiales, a ser posible con
material desechable, aunque para esto no se dan pautas rígidas, dejándoles
libertad para decidir la mejor alternativa.
Posteriormente,
al finalizar su exposición, cada grupo de alumnos tiene que explicar cómo han
desarrollado su trabajo, el porqué de su elección, la forma de enfocarlo, qué
libros han utilizado, quiénes les han ayudado, cómo han elegido el material,
dónde lo han conseguido, de qué forma lo han confeccionado, tiempo empleado,
errores cometidos, qué no volverían a hacer... Y los compañeros tienen que
opinar si les ha gustado la forma de hacerlo o los fallos encontrados, en un ambiente
de crítica constructiva donde se pretende que todos se involucren. Ya desde un
principio intentar ayudar a los que están exponiendo, manteniéndose atentos a
cualquier circunstancia, ofreciéndose voluntarios, etc.

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