viernes, 21 de febrero de 2020


MATERIALES Y RECURSOS DIDÁCTICOS PARA LA ENSEÑANZA DE LAS MATEMÁTICAS


La calidad de la enseñanza en general, y de las Matemáticas en particular, exige introducir diversos materiales y otros recursos tratando de que la clase sea más receptiva, práctica, manipulativa y amena. Es demasiado frecuente en la enseñanza de las Matemáticas la transmisión de conceptos a modo de recta. Parece que todo el mundo tenga una única idea en la cabeza: aprobar un examen. Esto no ronda únicamente en la mente de los alumnos, sino en la de muchos profesores y en la del propio sistema. No debería ser así. El pensamiento matemático no se trasplanta de un individuo a otro, sino que cada uno lo tiene que ir construyendo a partir de su propia experiencia. La enseñanza de las Matemáticas ha de entenderse como un proceso a largo plazo.

La metodología que se sigue es la siguiente: El primer día se les indica qué se pretende, cómo se quiere que discurra la clase, de qué forma se va a desarrollar, qué se espera de cada alumno y de la clase en general, y cómo van a ser evaluados. Es imprescindible que desde el comienzo dejemos sentado que nos guía ese principio básico de cualquier planteamiento humano: tener siempre presente a dónde queremos llegar y, en consecuencia, saber por dónde queremos ir. Se quieren abordar las Matemáticas desde un punto de vista diferente. Lo ideal es crear un ambiente en que cada persona haga cosas que le gusten, pues lo que se hace gustando se hace mucho mejor. Así, a lo largo del curso, se les van mostrando una serie de materiales (unos conocidos y otros no), y se va explicando cómo se utilizan en el campo de las Matemáticas. Esto se hace poniendo esos materiales siempre en manos de los alumnos para que ellos los manipulen y los den uso. Se trata de sacarles el máximo partido con un objetivo claro: conocerlos, dominarlos e investigar con ellos y, sobre todo, ir deduciendo el porqué de esos razonamientos. Aún más, deberán ponerse en la mente de sus futuros alumnos, descubrir cómo ellos lo entenderían, reflexionar sobre si les sería más fácil aprender las Matemáticas con ellos, y de qué modo les afectaría.

La organización de la clase es siempre por grupos, intentando con ello mostrar las  posibilidades de ese modo de trabajo. En primer lugar, cada grupo tiene que exponer un tema conocido, pero tienen que decidir qué tema tratar y cómo hacerlo en el tiempo de que disponen. Es decir, tienen que organizar su propia clase poniendo en práctica todo lo aprendido hasta entonces. Deben poner en marcha su imaginación. De su resultado se verá si el método utilizado es o no válido. Se tendrá en cuenta la claridad, la animación de la clase y la originalidad. Naturalmente se les propone una amplia gama de temas con abundante bibliografía, pero eso no tiene que ser estricto. Posteriormente, presentarán por escrito el trabajo expuesto con el fin de que sean capaces de organizar y escribir todo lo que han preparado y aprendido. Y tendrán que confeccionar un material, que estará relacionado o no con lo anterior. Para esto se debe buscar la eficiencia del programa, es decir, buscar el menor costo en materiales, a ser posible con material desechable, aunque para esto no se dan pautas rígidas, dejándoles libertad para decidir la mejor alternativa.



Posteriormente, al finalizar su exposición, cada grupo de alumnos tiene que explicar cómo han desarrollado su trabajo, el porqué de su elección, la forma de enfocarlo, qué libros han utilizado, quiénes les han ayudado, cómo han elegido el material, dónde lo han conseguido, de qué forma lo han confeccionado, tiempo empleado, errores cometidos, qué no volverían a hacer... Y los compañeros tienen que opinar si les ha gustado la forma de hacerlo o los fallos encontrados, en un ambiente de crítica constructiva donde se pretende que todos se involucren. Ya desde un principio intentar ayudar a los que están exponiendo, manteniéndose atentos a cualquier circunstancia, ofreciéndose voluntarios, etc.



Cinthia Carrion Nin 
Matricula. 16-10770, UAPA